miércoles, 23 de febrero de 2011

Diccionario de Educación a Distancia

Presentación

Guillermo Roquet García
guillermoroquet@gmail.com    
roquet@unam.mx

Después de varias centurias de educación tradicional, iniciamos un nuevo siglo y milenio con propuestas innovadoras de educación abierta, continua, a distancia y en línea. Alrededor de cada una de éstas se han ido cruzando áreas de conocimiento de la pedagogía, la psicología, la Informática y la comunicación; lo que ha obligado a gestar o acuñar diversos términos que se van incorporando gradualmente a estas modalidades, lo que lleva, asimismo, a crear una nueva jerga conceptual y un nuevo lenguaje de tecnicismos. Es así que ahora escuchamos palabras como aprendizaje independiente, estudio colaborativo, teleaula, educación virtual, enseñanza en línea e, incluso, un sinnúmero de términos en inglés asociados a estas formas de educación formal: e-learning, blended, chat, web, gopher, blog, emoticon, on line, e-mail, etc.

Este diccionario presenta una relación de términos que son explicados y comentados para aquellas personas que desconocen su significado. Como todo listado que pretende realizarse en un campo o especialidad, siempre resulta un tanto arbitrario, pues mientras alguna persona puede considerar que falta algún concepto, otra puede pensar que es excesivo. Aquí se ha intentado reunir la mayor cantidad de conceptos para tratar de satisfacer a todas las personas que tienen la necesidad de conocer o clarificar el significado o la caracterización de algún concepto relacionado con la modalidad educativa a distancia. En la redacción de cada concepto se ha tratado de evitar las ambigüedades y se ha procurado la precisión, asimismo, se pretende normalizar, unificar, estandarizar y armonizar criterios para el uso más adecuado de cada término.

Ciudadano digital

¿Qué es un entorno personal de aprendizaje - PLE?  Escuchemos a Jordi Adell


Esto dice Jordi Adell sobre las competencias de un ciudadano digital. Escúchalo. Interesantes instrucciones a seguir.



sábado, 23 de octubre de 2010

Tipos de instrucciones que damos, recibimos y… a veces seguimos


En nuestra cotidianidad estamos recibiendo instrucciones, algunas sencillas otras no tanto, unas son verbales, otras escritas, otras verbales y escritas, a veces llegan acompañadas de imágenes o solo la imagen sin texto ni voz. También recibimos instrucciones no verbales.

Estas instrucciones han sido suministradas por nuestros superiores, nuestros padres, nuestros compañeros de estudio o de trabajo o por un vecino o amigo, un hermano, un niño,. Recibimos bastante información cargada de instrucciones a seguir que demandan de una buena, detallada y comprensiva lectura para poder realizar lo que se solicita o lo que queremos lograr.

¿A través de qué medio? ¡Claro!: Teléfono, correo electrónico, video, tutorial, impresa en papel, escritas a mano, personalmente, incluso a través de la televisión y por supuesto de la internet.
Imágenes tomadas de:
http://www.imagenes-gratis.net/Miscelaneas/19/
 

Ha notado…


Ha notado cuántas veces solicita a su interlocutor que le repita la instrucción, o cuántas veces lee y relee el texto que puede no dejarse comprender o a pesar de ser tan sencilla la instrucción usted quiere lograr un resultado inmediato y se salta pasos porque tanto detalle ¿para qué?

Ha notado que a pesar de que se le repita la instrucción de forma diferente y con lenguaje diferente o a pesar de leerla y releerla y que otro la lea por usted, de todas maneras ¿le cuesta trabajo seguirla y a veces desiste?

Ha notado que prefiere que no le den instrucciones y usted simplemente asiente como diciéndole a su interlocutor "eso ya lo sé, no me lo repita". Ya sabemos el resultado.

Ha notado cuántos accidentes (graves o leves) se causan por no seguir adecuada y correctamente una sencilla instrucción: se dañan los aparatos, o se rompen o les fundimos la batería o les alteramos algún elemento o nos quemamos o tardamos más de lo normal o nos sobran piezas o perdemos la oportunidad o perdemos la actividad o entregamos información incompleta o firmamos donde no se debe o firmamos lo que no se debe o entregamos lo que no se solicita o le hablamos al que no corresponde o no damos el mensaje. En fin, la lista puede ser interminable, pero usted me entiende.

Las preguntas siguen siendo las mismas ¿por qué es tan difícil seguir instrucciones? ¿por qué cuesta tanto trabajo no solo seguirlas sino comprenderlas?

¿Por qué es tan difícil seguir instrucciones?

Si usted es una persona que sufre o ha sufrido de “Trastorno por déficit de atención e hiperactividad, TDAH (ADHD en inglés) nombre que se le da a un grupo de comportamientos que muchos niños y adultos presentan, entonces es una buena razón. Las personas que padecen TDAH tienen dificultad para prestar atención en el colegio, en la casa o en el trabajo y un síntoma claro es que les cuesta trabajo seguir instrucciones.
Terminología del transtorno


O si ha sufrido de “Déficit Atencional (ADD) es una dificultad escondida. No tiene marca física que lo registre. Los jóvenes que lo padecen se identifican fácilmente cuando interactúan con otros de su misma edad, en tareas organizadas y/o productivas. Los individuos que padecen ADD se desempeñan en forma despareja en las distintas áreas en las que se mueven. En algunas parecen actuar con soltura y responsabilidad, mientras que en otras se muestran con dificultades. Estas conductas tienen puntos de similitud con las de la generalidad de las personas, pero se diferencian en que persisten en el tiempo, se presentan con mayor frecuencia, son difíciles de modificar y tampoco son propias de la fase del proceso normal de desarrollo. En general estas personas provocan fastidio, desagrado e irritabilidad en el medio en que actúan.” Ante este panorama, es factible inferir que no le es fácil tampoco seguir instrucciones adecuadamente.

Ahora si usted es una persona o ha sido un estudiante con problemas académicos relacionados con dificultades para escuchar atentamente y seguir instrucciones, exponer sus ideas verbalmente, mantener un tema de una conversación, aprender a leer, comprender lo que lee, escribir un texto, entender las matemáticas, resolver problemas, recolectar y almacenar información, mantener la atención en clase, estudiar para los exámenes y/o realizar las tareas escolares, también puede encontrar una excusa que no es del todo justificable, para no saber seguir instrucciones, porque son comportamiento que con un buen grado de disciplina se pueden superar.

El comportamiento hiperactivo puede ser otra razón y suele referirse a un grupo de características tales como: agresividad, actividad constante, tendencia a la distracción, impulsividad, incapacidad para concentrarse y otros comportamientos parecidos. Los comportamientos característicos pueden ser: inquietud o movimiento constante, deambular, hablar en exceso y dificultad para participar en actividades silenciosas como la lectura. La hiperactividad no es fácil de definir pues suele depender de la tolerancia del observador, ya que el comportamiento que puede parecer excesivo para una persona puede no parecer excesivo para otra.

Otra causa puede deberse a trasnstornos del aprendizaje. Estos se definen “como un desorden en uno o más de los procesos básicos involucrados en la comprensión o uso del lenguaje, hablado o escrito, que puede manifestarse en una habilidad imperfecta para escuchar, pensar, hablar, leer, escribir, deletrear o hacer cálculos matemáticos”. Algunos tipos de TEA son: dislexia, disgrafía, discalculia,

Si no se identifica con alguna de esas causas, entonces es probable que el despiste de su época escolar lo siga acompañando todavía y no ha querido entender que si no lo toma en serio seguirá viviendo frustración tras frustración por no hacer un mayor esfuerzo y seguir adecuadamente cada instrucción.

viernes, 6 de agosto de 2010

¿Por qué a pesar de hacer el esfuerzo por seguir las instrucciones no las comprendemos?

He aquí algunas ideas:

  • No nos interesa comprenderlas y por eso no nos concentramos en seguirlas.
  • Solo nos interesa obtener el resultado, no importa cómo ni cuánto demore

  • No tenemos tiempo para leer cada paso.

  • Realmente no se entienden es como si le sirvieran únicamente al que las escribió

  • Quien la redactó solo pensaba en él no en los demás.

  • Realmente no somos adivinos.

Es probable que una de las ideas sea más razonable que otras, sin embargo, no cabe duda que unas instrucciones mal enfocadas o inadecuadamente redactadas que solo evidencian una obscuridad conceptual de quien las redacta, sean un detonante para no comprender las instrucciones. A todos nos ha pasado, que cuando se expresan algunas ideas en un lenguaje muy ‘elevado’ (enredado, confuso o demasiado técnico, o muy científico como dirían algunos, para explicar simplemente como preparar un delicioso jugo de naranja, sencillamente usted mejor sale al supermercado y se compra una garrafa de jugo listo para servir pues para realizar ese ejercicio no necesita sino conocer la ruta del supermercado, la góndola donde encuentra los jugos, escoger el de su gusto ir a la caja, pagarlo, luego llegar a su casa, destaparlo y servirlo y ¡por supuesto! beberlo.

No, escribir instrucciones puede que no sea un asunto fácil, y para ello debemos pensar en nuestro lector, en esa persona que las leerá, en la edad, en su lugar de origen, en su nivel de educación, en la clase de producto que queremos obtenga de la lectura de la instrucción, en que queremos que logre el resultado esperado y no que se devuelva muchas veces a preguntar lo mismo a hacer valer la garantía de un producto o a expresar su inconformidad por los resultados y se escuda en lo confuso de las instrucciones. Tenemos que pensar en el objetivo de las mismas para armar la ruta clara, concisa, cohesiva, coherente para hacernos entender.

Pero ¿por qué a pesar de escribir instrucciones claras, concisas, coherentes y cohesivas, ésta no se siguen adecuadamente?

Definitivamente es una buena pregunta si descartamos los transtornos, los síndromes o los problemas de aprendizaje. Me atrevo a asegurar que es una absoluta y total falta de interés y de atención y la completa dependencia del otro para que nos diga la respuesta de inmediato y así nos evita la fatiga de leer, de buscar información por nuestra cuenta, así seguimos perpetuando la heteronomía que nos ha caracterizado por años propio de un sistema educativo arcaico y bancario que consideraba necesario entregar la información desmenuzada al estudiante antes de darle la oportunidad de pensar. Hacer eso ha significado y significa hoy en día, perder el control, perder el poder, empoderar al estudiante y eso muchos docentes no lo pueden ni lo quieren permitir.